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El Frijol Carita como ofrenda a madre Yemayá: Pataki de Ejiogbe Ose

Pataki Frijol Carita

Relata el pataki de Ejiogbe Ose que existió hace muchos años un pueblo que siempre se encontraba sumido en la guerra.

Sus hombres y mujeres llevaban toda la vida en el frente de combate y ya se sentían agotados por este dilema que parecía no tener fin.

La tranquilidad era el bien más anhelado, incluso pensaron muchos pobladores en abandonar su región natal con el fin de obtener paz y no pasó mucho tiempo en lograrse este cometido.

Pataki: El frijol carita y la abundancia que brinda Yemayá

Frijol Carita
Frijol Carita

Al llegar al nuevo pueblo los hombres y mujeres quedaron encantados con el lugar pues se respiraba gran armonía y todo era asequible a sus necesidades.

Pronto se percataron que en esta nueva región la agricultura estaba abandonada y no era una labor que gozase de gran popularidad, por lo que se adentraron a desarrollar ellos este oficio.

Entre muchas de las familias que se asentaron en el nuevo pueblo destacó una por ser muy laboriosa.

Esta familia tenía un hijo el cual gustaba de ir en las tardes a tocar la flauta a la orilla del mar.

La Diosa del mar Yemayá descubre la melodía

Una tarde Yemayá escuchó la melodía que brotaba del instrumento musical y ascendió a la superficie para descubrir a quien se debían esos brillantes acordes.

La diosa del mar quedó encantada con el talento del joven y le dijo que su aptitud se encontraba ligada a la música y no al oficio que desempeñaba su familia, por lo que era una vocación que no podía ser abandonada, entonces le prometió su ayuda para ser un gran artista.

Los consejos de Orula encaminaron sus pasos

Antes de retirarse, Yemayá indicó al joven ir al pie de Orula para que Ifá le aconsejase, le advirtió que debía pagar el servicio de Orumila, pues su sacrificio sería recompensado a largo plazo y así sucedió.

Después de haber cumplimentado con el ebbó, el músico se dirigía a su casa cuando un hombre lo detuvo y le ofreció trabajo en su finca atendiendo los sembradíos de frijol carita y maíz y como este no tenía recursos para reponer su flauta aceptó la oferta.

Al paso del tiempo llegó el momento de efectuar el primer cobro, pero como era muy poco dinero el joven prefirió que se lo hiciera en granos y así poco a poco fue sembrando las tierras aledañas a su casa.

Con frijol carita agradeció las bendiciones de Yemayá

Cuando su propia cosecha estuvo lista dejó el trabajo en la finca para dedicarse a sus propias tierras y así inició el comercio de frijol carita y maíz, con el cual obtuvo las finanzas suficientes para reponer su flauta.

En agradecimiento a la ayuda obtenida a manos de Yemayá el joven le llevó a la orilla de la playa una ofrenda elaborada con frituras de frijol carita y así agradeció a la Santa por toda su colaboración.

Conoce más sobre las ofrendas y obras dedicadas a Yemayá:

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