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El Oráculo de Biagué descubre la mentira y el engaño≫ Patakí

Oráculo de biague

Los tres Oráculos Yoruba más importantes dentro de la Regla de Osha e Ifá son: El Oráculo de Obi o Biagué, el Oráculo del Diloggún y el Oráculo de Ifá.

El Oráculo Yoruba de Obi o biagué es uno de los métodos de adivinación que ofrecen el mensaje de las deidades de manera más efectiva. A través de la tirada al piso de cuatro pedazos de coco se leen las sagradas respuestas de los Orishas, la mayoría de sí o no, ante preguntas realizadas.

No obstante, a pesar de que parece el menos complejo, se debe tener en cuenta para obtener respuestas correctas, no solo la posición en que caen los cocos sino cómo llegan al piso, para que se sepa qué Orisha está hablando.

Es un sistema de adivinación que demanda, además, mucha espiritualidad, sabiduría y conocimientos para obtener correctamente el mandato de los Orishas.

La historia del Awo Biagué

Cuenta este patakí que vivía en la Tierra un Awo que se llamaba Biagué quien tenía un hijo de nombre Adiatoto, al cual le había enseñado el mayor secreto de su vida, que consistía en la manera de tirar los cocos.

En la casa de Biagué, muchos otros jóvenes convivían aprendiendo las enseñanzas de Ifá. Eran ellos, otros hijos de crianza del Awó, que le obedecían como un padre y él consideraba hijos suyos. Pero Adiatoto era su verdadero hijo, el más pequeño

Cuando murió Biague, todos aquellos hijos adoptivos le robaron cuanto tenía y su hijo Adiatoto, quedó en la miseria y tuvo que deambular por las calles buscando sustento.

El mandato del Rey y el secreto de la sabiduría

Pero un buen día, el Rey de ese pueblo quiso averiguar a quién pertenecían los terrenos que estaban desocupados y ordenó hallar a sus dueños.

Entonces acudieron al palacio los hijos adoptivos de Biagué, y declararon que el terreno les pertenecía, pero no tenían pruebas que lo acreditasen y, además, no sabían nada acerca del secreto que poseía el Awó.

El Rey entonces se vio obligado a buscar por medio de sus voceros a aquel que pudiera presentar las pruebas necesarias.

La recompensa de Adiatoto

Adiatoto entonces supo que era a él a quien buscaba el monarca y se presentó en el palacio. Allí le pidieron las pruebas y mostró lo que su padre le había enseñado solo a él.

Así fue a las murallas que dividían las estancias y desde allí tiró los cocos a la plaza, y le dijo al rey:

  • “Si caen boca arriba esa es la prueba de lo que mi padre me enseñó”.

Al tirar los cocos, todos respondieron con Alafia, o sea, todas las partes boca arriba en respuesta afirmativa.

Entonces el Rey supo la verdad y le hizo entrega a Adiatoto de los terrenos que fueron usurpados por los falsos hijos de Biagué.

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