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5 enseñanzas que cambiaron mi vida: Consejos de una santera

Experiencias de una santera

1. La religión llegó a mi vida para hacerme crecer.

Nunca fui religiosa, de hecho, en mi familia nadie practicaba la religión, pero un día enfermé y todo cambió.

Quizás para muchos es feo escucharlo, pero ese fue el comienzo de todo.

Hoy, estoy muy segura de que todo sucede por algo y sé que Olofin me puso en el camino correcto.

Fue sorprendente que en aquel entonces no tenía fe y mientras permanecía en cama, me consultaron a distancia al pie de Orula a través de mi esposo, por lo que tampoco conocí a mi padrino y madrina en persona, pero sí juré que en cuanto me recuperara iría a agradecerles y así fue como sucedió.

Con este pequeño relato quiero decir que: “lo que está para ti, es para ti, aunque te lo quiten o, aunque te lo pongan”.

Agradecida y orgullosa cada día de mis padrinos, mis Orishas y mis Eggun.

2. Los Orishas pondrán en tu camino el destino que te corresponde.

Llega el día que te dicen que tienes que coronarte y no sabes cómo conseguirás el derecho, ni como comprarás tu canastilla porque realmente no estabas preparado/a para ello.

Pero el santo te buscará solución y pondrá todo en tus manos.

Cuando llega el momento de coronarse es cuando ya con el corazón regocijado te preguntas cómo pudiste en tan solo unos días o meses lograrlo.

Solo te aconsejo tener fe y mucha confianza que el Orisha de que «te lo da, te lo da». 

3. Las enseñanzas de la religión se practican con respeto.

Desde que me coroné, siempre mis mayores me enseñaron a respetar y saludar. Estando de iyawo me pasó muchas veces que saludaba a santeros y no me respondían, pero aun así seguía haciéndolo.

Siendo Iyalosha sigo saludando a los iyawos y muchos tampoco saludan.

Debemos tener presente que el saludo no es a la persona, es al Orisha, el cual se sentirá ofendido porque no le rindes moforibale.

El respeto es imprescindible en nuestra religión. 

4. La compañía de nuestros mayores es una bendición.

A veces necesitas ayuda y sin saber si ellos pueden atenderte por la lejanía o su situación se ponen en contacto contigo inmediatamente, y están presentes en ese momento por muy grande que sea la distancia, sientes que están ahí para ti, más cerca que nunca.

Yo gracias a Olofin cuento con esa bendición.

Mi madrina y yo nos respetamos desde el primer día, mi familia es la suya y la suya la mía.

Con esto hago un llamado a todos los que lean este comentario y no tengan esa dicha como yo, de reflexionar si la causa de esa ruptura es tan poderosa como para mantenerse alejados. 

5. Gratitud infinita hacia la abundancia en mi vida.

Desde pequeña me enseñaron a dar gracias a Dios por el pan en mi mesa cada día, después cuando me coroné aprendí con mi madrina que al terminar de comer debo tocar el plato y luego besar mis dedos en señal de agradecimiento.

También es importante recordar dejar siempre algo de comida en el plato para Eshú.

Siempre dé gracias a sus Orishas por sus alimentos y comparta como buen santero, si brinda de corazón aquello que tiene nunca le faltará el pan porque Olofin lo recompensará con abundancia.

¡Que tenga una bendecida semana!

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