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A Eshú se le colocan tres Garabatos para «romper talanqueras»

Garabato de Eshú

En cierta ocasión Elegguá salió a la tierra disfrazado de mendigo para probar la bondad de sus hijos.

Este fue tocando de casa en casa pidiendo limosnas y en todos los sitios donde llegaba lo trataban bien y le ofrecían lo que pedía.

Pataki donde Eleguá le da una lección de humildad a su Hijo

El Orisha iba muy complacido hasta que llegó a la casa de su último hijo quien al ver que quien llamaba a su puerta era un mendigo lo trató mal y le negó la limosna.

Eshú enfurecido decidió darle una lección por su grosero acto.

A la mañana siguiente el hombre salió a la plaza del pueblo, apenas recordaba lo que le había sucedido el día anterior.

De repente vio al mendigo pasar entre las personas y sin esperarlo se desató un gran pleito en el mercado donde todos fueron detenidos hasta esclarecerse los hechos.

Después de que la justicia realizara algunas investigaciones todos los testigos señalaban al hombre como autor de la revuelta.

Hecho que él aseguraba incierto, pero no aparecían las pruebas para corroborar lo dicho por este y probar su inocencia.

Eleguá le indica a su hijo lo que debía hacer para salvarse del Osogbo que lo perseguía

Una noche mientras dormía se le apareció Elegguá y le dijo al oído lo que tenía que hacer para salvarse.

Este prestó mucha atención a lo que Eshú le explicaba y tomó tres garabatos que Elegguá le entregaba con los que iba a resolver todos los osogbos y las acusaciones en su contra.

Elegguá sabía que su hijo era inocente y lo había colocado en esta situación para que este no fuese tan soberbio, por lo que se adentró en el sueño de los testigos indicándoles que ya era el momento preciso para que toda la situación se aclarase y cambiasen sus testimonios.

El poder del garabato de Eshú salva de la desgracia

Al amanecer la delegación estaba abarrotada de personas, todos afirmaban haberse equivocado acusando al hijo de Elegguá.

Por lo que a la justicia no le quedó más remedio que dejarlo en libertad, saliendo absuelto por falta de pruebas en su contra.

Cuando el hijo de Eshú llegó a su casa en agradecimiento a su padre le dio tres pollitos y le colocó los garabatos, desde ese momento prometió a Elegguá corregir su conducta y ser más generoso con quien lo necesitara.

A partir de ese día cada vez que tenía un problema «talanqueras» usaba sus tres garabatos, los que fueron en su vida un talismán para atraer buena fortuna.

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