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Novena a San Judas Tadeo para casos muy difíciles y desesperados

Por: Claudia Rodríguez

Novena San Judas Tadeo casos imposibles

San Judas Tadeo fue, según diversos textos neotestamentarios, uno de los discípulos de Jesús de Nazaret, que formaba parte del grupo de los doce apóstoles.

Sin embargo, solo es nombrado una vez, en el Evangelio de Juan, donde se menciona una petición que le hace a Jesús durante la Última Cena.

No obstante, este santo goza de gran popularidad entre los católicos, pues es considerado como “el patrón de las causas difíciles” o muchas veces imposibles, al que se le atribuyen diversos milagros, sobre todo, relacionados con la curación de enfermedades o con la consecución de planes y proyectos complejos.

Sus fieles aseguran que tiene un poder milagroso para resolver todos los problemas.

A San Judas Tadeo se le piden favores como:

  • conseguir empleo y atraer abundancia
  • comprar una casa u obtener un bien
  • solucionar crisis amorosas o matrimoniales
  • librarse de malas rachas económicas
  • salir bien librados de un problema judicial
  • sanación de enfermos

Según la tradición oriental, Judas Tadeo habría muerto en Beirut de Edessa en Líbano, mientras que para la tradición occidental evangelizó la Mesopotamia para luego reunirse con Simón el Cananeo.

Fueron martirizados en Suamir (Persia), aproximadamente en el año 62 de nuestra era.

  • En la iglesia católica, a este santo se le venera el día 28 de octubre, y es uno de los festejos más populares fundamentalmente en países de Centroamérica y América Latina.

Invocamos al Santo con esta novena en tiempos difíciles

La novena a San Judas Tadeo, incluye rezos por días para solicitarle al santo su ayuda en casos imposibles, difíciles y desesperados.

Ahora, en medio de una pandemia que azota al mundo, muchos son los fieles que rezan esta novena en aras de pedir al santo que termine con esta difícil situación.

Esta novena debe ser rezada con mucha fe y confianza en que escuchará nuestras plegarias, los rezos al santo son muestras de amor y devoción hacia su figura.

  • En la novena a San Judas cada día se hace la oración final para concluir la plegaria al Santo, y podemos prenderle una vela como ofrenda.

Nombres de los rezos para cada día en la novena a San Judas:

  • Novena Día 1 – Vocación de San Judas
  • Día 2 – Amor de San Judas Tadeo
  • Día 3 – Celo de San Judas Tadeo
  • Día 4 – Fe en San Judas Tadeo
  • Día 5 – Fortaleza de San Judas Tadeo
  • Día 6 – Humildad de San Judas Tadeo
  • Día 7 – Mansedumbre de San Judas Tadeo
  • Día 8 – Sabiduría de San Judas Tadeo
  • Día 9 – Poder de San Judas Tadeo

Novena Día 1

El que me sigue, no anda en tinieblas, dice el Señor. Estas palabras son de Cristo, con las cuales nos exhorta a que imitemos su vida y costumbres, si queremos ser librados de la ceguera del corazón y alumbrados verdaderamente. (Imitación de Cristo, Capítulo I).

Qué tan pronta y generosamente siguió San Judas e imitó a Jesucristo, puede deducirse de su vida enteramente consagrada al servicio de Jesús, especialmente desde que fue llamado a ser uno de sus doce Apóstoles. Fue siempre fiel a Cristo, del cual era pariente y uno de sus más celosos apóstoles, predicando el reino de Dios y enseñando con toda libertad, sin que nadie se lo prohibiese, lo tocante a Nuestro Señor Jesucristo. (Hechos, Capítulos XXVII, 31).

También tú, oh cristiano, tienes una vocación aquí en la tierra, aunque no sea de predicador del Evangelio y de extender el reino de Dios como el sacerdote, el misionero y la religiosa en lejanas misiones; pero sí que eres llamado a ser buen cristiano, a dar buen ejemplo al prójimo con tu paciencia, humildad, obediencia y todas las demás virtudes cristianas.

Novena Día 2

Bienaventurado el que conoce lo que es amar a Jesús y despreciarse a sí mismo por Jesús. Conviene dejar un amor por otro amor, porque Jesús quiere ser amado, El sólo sobre todas las cosas.

El amor de la criatura es falaz y mudable; el amor de Jesús es fiel y constante. «Ama y ten por amigo a Aquel que, aunque todos te desamparen, no te desamparará, ni te dejará perecer en el fin» (Kempis, Lib. II, Cap. VII).

Grande fue el amor de San Judas a Jesús, y quería que todo el mundo le amase como le dio a entender después de la última cena al decirles Nuestro Señor (Evangelio de San Juan, Cap. XIV, 21) «El que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré, y yo mismo me manifestaré en él».

Dice Judas, no el Iscariote, sino nuestro Santo: «Señor, ¿Qué causa hay para que te hayas manifestado claramente a nosotros, y no al mundo?».

Jesús le respondió así: «Cualquiera que me ama observará mi doctrina, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos mansión dentro de él».

Este amor grande de San Judas a Jesús lo manifiesta en su carta al decirnos: «Manténganse constantes en el amor de Dios, esperando la misericordia de Nuestro Señor Jesucristo para alcanzar la vida eterna».

Novena Día 3

El verdadero celo es la más clara muestra y como resultado natural del amor a Jesucristo. Pues nada desea Jesús como la gloria de su Padre y la salvación de las almas.

San Judas manifestó su amor a Jesús y su gran celo por la salvación de las almas, no sólo con la predicación del Evangelio hasta las más distantes naciones en donde por amor a Jesucristo dio su sangre y su vida, padeciendo glorioso martirio en Persia; sino que quiso dejarnos un recuerdo eterno al decirnos en su carta (17):

«Ustedes, sin embargo, queridos míos, acuérdense de las palabras que les fueron antes dichas por los apóstoles de Nuestro Señor Jesucristo, las cuales les decían que en los últimos tiempos han de venir unos impíos, que seguirán sus pasiones llenas de impiedad.

Estos son los que separan a sí mismos de la grey de Jesucristo, hombres sensuales, que no tienen el espíritu de Dios».

Novena Día 4

«Fe se te pide, y vida recta, dice la Imitación de Cristo (Lib. IV, Cap. XVIII), no elevado entendimiento, ni el profundizar los misterios de Dios.

Si no entiendes ni alcanzas las cosas que están debajo de ti, ¿Cómo comprenderás las que están sobre ti? Sujétate a Dios y humilla tu razón a la fe».

San Judas siguió con fidelidad y fe ardiente el llamamiento a la vida penosa del apostolado que le hizo su Santo Primo Nuestro Señor Jesucristo y aunque era pariente tan cercano de Jesucristo, le reconocía como su Maestro, Señor e Hijo de Dios, aunque hecho Hombre.

El predicar la fe y la doctrina de Jesucristo fue su ocupación constante desde que fue llamado al apostolado, y por esa misma fe dio su vida. «Ustedes, queridos», dice en su carta, «elévense como un edificio espiritual de santísima fe, oren en el Espíritu Santo y manténganse constantes en el amor de Dios».

Novena Día 5

«Si como varones fuertes», dice la Imitación de Cristo (Lib. I, Cap. XI), «procurásemos permanecer firmes en el combate, veríamos, sin duda, bajar sobre nosotros desde el cielo el auxilio del Señor».

Pues el que nos da ocasiones de pelear para que salgamos victoriosos está pronto a ayudar a los que pelean, confiados en su gracia.

Nuestro Santo, Judas, como se llama a sí mismo y es llamado en los Hechos de los Apóstoles, significa confesión, alabanza, esto es, hombre que confiesa y anuncia las alabanzas del Señor, lo cual requiere valor y mucha fortaleza.

La cual virtud manifiesta de un modo especial en su carta, la que, aunque una de las más cortas del Nuevo Testamento, es admirable por su lenguaje fuerte contra los herejes; y exhorta a los fieles a permanecer firmes en la fe y en la doctrina que habían recibido de los Apóstoles del Señor.

Y con extraordinaria fortaleza reprende a los cristianos degenerados, y los llama nubes sin agua, llevados de aquí para allá por los vientos; árboles otoñales, infructuosos, dos veces muertos, sin raíces, prescindiendo de las amenazas de esos impíos, condenando valerosamente el error y defendiendo con gran fortaleza la doctrina de Cristo, sufriendo por defender la misma un glorioso martirio.

Pidamos a este valeroso Santo que nos dé esa fortaleza tan necesaria en estos tiempos de cobardía para confesar, claramente, la doctrina santa del Evangelio.

Novena Día 6

«Dios derribó del solio a los poderosos», exclama María en su cántico del Magníficat, «y ensalzó a los humildes; y porque ha puesto Dios los ojos en la humildad de su esclava, he aquí que desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones».

Dios protege y libra al humilde, al humilde ama y después de su abatimiento, lo eleva a la gloria. «Al humilde descubre sus secretos: le atrae suavemente a Sí», dice Kempis (Lib. II, Cap. 2).

La profunda humildad de San Judas brilla de un modo muy especial en su Carta, pues en vez de empezarla llamándose pariente cercano del Redentor del mundo Cristo Jesús y de María Reina de los cielos y de la tierra, se titula Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Santiago; por esto cumpliéndose la sentencia del Salvador, de que quien se humillare será exaltado, no es de maravillar que San Judas brille en el cielo como estrella de primera magnitud junto con los demás apóstoles, y que en la tierra, por su profunda humildad, Dios le haya dado gran poder de socorrer pronto y eficazmente a los devotos que con confianza y humildad le invocan.

Novena Día 7

Hija de la humildad es la mansedumbre de Tadeo.

San Judas como apóstol tan humilde, no podía menos de imitar muy de cerca de su Primo y Maestro Jesús, quien nos dice: «Aprendan de mí a ser mansos y humildes de corazón. Miren que yo los envío como corderos entre lobos. Si alguno te hiere en la mejilla derecha, vuélvele la otra; y al que quiere armarte pleito para quitarte la túnica, alárgale también la capa. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra».

Toda esa doctrina del Salvador sobre la necesidad que tenemos de mostrarnos mansos y amables con nuestros semejantes, la practicó San Judas Tadeo de un modo especial, no sólo en la bondad de su rostro, en lo amable de su vista y palabras, en lo alegre aún en los mayores desprecios y contradicciones que por Jesucristo padeció, sino resplandeciendo como el sol en presencia de Agábaro, admitiendo gustoso los cárceles, y halagando las fieras que los magos le arrojaron, por venganza de la victoria que de ellas, con solo la señal de la cruz, obtuvo.

Pidamos a San Judas Tadeo que seamos lo que su nombre significa: dulces, misericordiosos, benignos, amables y mansos para que después de haber poseído la tierra de los corazones, prometida por Nuestro Señor a los mansos, lleguemos felizmente a la tierra prometida de la Gloria.

Novena Día 8

«Bienaventurado aquel a quien la verdad por sí misma enseña, no por medio de figuras y palabras pasajeras» dice la Imitación de Cristo.

¿Qué diremos, pues, de la sabiduría de San Judas Tadeo, pues quien es el Camino, la Verdad y la Vida, le iluminó con los rayos de su divina sabiduría?

Y a su mismo nombre de Lebeo que se le da en el texto griego de San Mateo, significa, según San Jerónimo, hombre de sabiduría e inteligencia, la cual demostró a los herejes con fuertes epítetos y símiles, llamándoles meteoros errantes que parecen deslumbrar al mundo por unos instantes y después van a parar en la eterna obscuridad.

Novena Día 9

Dice San Marcos que los apóstoles de Jesús fueron, y predicaron en todas partes, cooperando con el Señor, y confirmando su doctrina con los milagros que la acompañaban.

Al predicar San Judas Tadeo el Evangelio por las apartadas regiones de Persia que le habían tocado en suerte, convirtió innumerables gentes a la Fe, entre ellos a Agábaro, Rey de Edesa, curado por San Judas en el cuerpo y en el alma, confundiendo a sus enemigos, magos e impostores, quitando el veneno mortal a las serpientes que ningún daño pudieron hacer a nuestro Santo, este milagroso poder de San Judas parece que Nuestro Señor ha querido en estos tiempos hacerlo revivir, sin duda por el olvido en que los fieles le han tenido a causa de su nombre, común con el del Traidor de Jesucristo.

Oraciones Finales para cada día

Padre nuestro que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

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