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Inle es el hijo de Yemayá ¡Ika Irete y los Consejos religiosos del Signo!

Por: Ninette Caren Fernández

Inle Ika Irete

En Ika Irete Yemayá vivía feliz con su esposo Obatalá, ambos se sustentaban de la pesca.

Tiempo después de haber contraído nupcias Yemayá quedó embarazada, pero su tiempo de gestación fue muy difícil viéndose acompañado por numerosos malestares.

Pataki donde la Madre del Mar Yemayá trae a Inle al Mundo

El día que dio a luz la madre se avecinaba un temporal, el grito de Yemayá estremeció al mundo.

Su esposo que se encontraba comiendo pescado quedó herido con una espina en la garganta, corriendo se acercó a ella, Yemayá sufría mucho pues a pesar de su esfuerzo no podía parir a su hijo.

Tras una labor de parto muy exhaustiva Yemayá comenzó a sufrir convulsiones, fenómeno que se asocia hoy en día a la eclampsia.

Después que su esposa estuvo recuperada el padre orgulloso nombró a su hijo Inle y en él depositó todas sus esperanzas.

Al paso de las semanas Yemayá tomó a Inle en sus brazos dirigiéndose hacia la costa y al llegar a sentir el agua salada se lanzó hacia el océano.  

La madre entregó el pequeño a su hermana para que lo criara y educara bajo las doctrinas del Panteón Yoruba.

El tiempo que Yemayá vivió apartada de su hijo la hizo sufrir mucho por lo que cada vez que pensaba en él se entristecía y al acercarse al mar las olas se estremecían y se desataba una tormenta que arrasaba con todo a su paso.

A pesar de su esfuerzo por atraer a su hijo, sus intentos fueron en vano pues Inle rechazaba su llamado una y otra vez.

Consejos de Ifá a través del odun Ika Irete

Ifá aconseja mediante este odun extremar los cuidados en casa del religioso si existe una mujer embarazada o si se es mujer, pues este signo vaticina el desarrollo de una gestación, donde peligrará la vida de la madre y el hijo.

Advirtiendo la presencia de una enfermedad considerada la forma más severa de hipertensión gestacional llamada eclampsia.

Esta letra advierte la necesidad de que los hijos sean criados por sus padres, pues al paso del tiempo estos añorarán la protección y el afecto que no recibieron.

Suceso que podría llegar a hacerlos rechazar a sus progenitores y sentir por ellos sentimientos negativos como el resentimiento y los reproches.

La acción que sucede cuando Obatalá se clava una espina en la garganta se asocia metafóricamente a la reserva de las preocupaciones y los miedos.

Hecho que debe ser hablado por el individuo con la familia y personas cercanas para no verse solo y sentir la preocupación y el apoyo de los que lo rodean y quieren su bien, quienes serán los más indicados a la hora de ofrecer consejos.

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Inle Ika Irete
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