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Interpretación de 6 rezos básicos cristianos que salvan, enseñan, redimen

Oraciones básicas cristianas

La oración es la manera más íntima de acercarse a Dios.

Esta se realiza por diversos motivos, pero siempre lleva implícita una misma doctrina, la que se traduce bajo el término: fe.

La oración salva, enseña y redime, he ahí sus tres pilares esenciales.

Es mediante el ejercicio de la misma que se consolida la fe y que se hallan momentos de calidad para tomar correctas determinaciones.

Significado Espiritual de 6 oraciones básicas cristianas:

1. La señal de la Santa Cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Significado de este rezo:

Con la señal de la santa cruz se alejan todo tipo de males y perversiones.

Esta plegaria actúa como un escudo protector para nuestra alma, alejándola de los pecados y de los malos deseos de nuestros enemigos para con nosotros.

Es una oración que es pronunciada fundamentalmente ante el desenlace de momentos de peligro, instantes en que es necesario no perder la fe ni la esperanza.

2. Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Amén.

El padre nuestro es una advocación a la figura y a los beneficios de los que provee el padre celestial.

Es la oración más popularmente dicha; esta se preserva para la hora de dormir, pero no quita que pueda ser pronunciada en cualquier otro momento del día.

Entre sus líneas se transmite la enseñanza del perdón y la necesidad de la protección divina para no ser víctimas del mal.

3. Ave María

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

El ave María es pronunciada a continuación del padre nuestro.

A través de esta se pide a la madre de la humanidad que interceda por el hombre en la vida, pero también antes de la muerte librándolo de sus pecados y ofreciéndole el perdón.

4. Gloria

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

La gloria es una plegaria de agradecimiento en la que se enaltece la figura protectora del Dios Padre, hijo y espíritu Santo, poniéndose en alto su nombre a través de los tiempos.

5. Ofrecimiento del día

¡Oh, Señora mía! ¡Oh, Madre mía!

Yo me ofrezco enteramente a vos; y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser.

Y ya que soy todo vuestro, oh Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra hasta el fin de mi vida. Amén.

Esta oración es muestra de entrega hacia Cristo y la Virgen María donde el religioso expresa el deseo de consagrar su vida relacionándola muy estrechamente con Dios, donde le pide que guíe sus pasos y lo haga digno de merecer su amor.

6. Ángel de la Guarda

Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, ni en la hora de mi muerte. Amén.

Con este rezo se invoca la protección del ángel de la guarda para que se mantenga pendiente en todo momento y conduzca los pasos del destino hasta el día en tocará partir de este mundo, momento en que se abrazará la gloria del descanso eterno.

Otros rezos poderosos que puedes realizar para elevar la fe:

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