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El Mercado de Cuatro Caminos, raíz centenaria del culto Yoruba en Cuba

Por: Ninette Caren Fernández

Mercado de cuatro caminos Cuba

El Mercado de Cuatro Caminos ha sido un antiguo testigo del patrimonio cultural cubano y sus raíces africanas, este ha conservado en silencio múltiples tradiciones a través del tiempo, erigiéndose no solo como una obra arquitectónica emblemática ya que también se ha consolidado como una pieza estratégica dentro de la identidad del pueblo religioso.

Los misterios y pactos que conocemos de esta plaza nos adentran poco a poco en lo profundo de la idiosincrasia de devotos que han acudido a sus puertas en búsqueda de soluciones para sus problemas, otros sucesos que hasta ahora han permanecido ocultos son la prueba viviente de que la historia no muere con sus protagonistas, sino que resurge con más fuerza en la fe de los que llevan en la sangre el culto yoruba en nuestra isla.

La Plaza de Cuatro Caminos abrió sus puertas nuevamente a la ciudad maravilla justo en el año en que se celebraba su centenario, para ofrecer como en antaño comercio y tradiciones, sorprendiendo una vez más a la Villa de San Cristóbal de la Habana en su 500 aniversario de fundada.

¿Cómo, cuándo y por qué surgió?

El mercado de Abasto o Mercado de consumo único de La Habana como también fue llamado se encuentra situado en la Capital de todos los cubanos ocupando una posición estratégica entre las calles de Monte, Cristina, Matadero y Arroyo, delimitando los municipios de El Cerro y La Habana Vieja.

Se edificó en el año 1920 con un estilo neoclásico y un gran diseño arquitectónico, se distribuía en dos pisos el primero dedicado al comercio de viandas, hortalizas y frutas mientras que en el segundo piso se encontraban las bodegas, pequeños establecimientos gastronómicos muchos pertenecientes a familias chinas, las carnicerías y las pescaderías.

Contaba además con un sótano y un paso de nivel, abarcando una manzana completa extendiéndose en 10000 metros cuadrados.

Fue construido con una concesión del ayuntamiento de La Habana que lo distinguía como mercado único prohibiendo que en un radio de 2 kilómetros se construyera o abriera para el mismo fin otra institución con características similares, esta concesión fue expedida por Alfredo Homedo Sánchez quien obtuvo una licencia para operarlo durante 30 años.

Fue un punto de encuentro muy popular durante las noches habaneras, en 1959 pasó a ser un almacén, en 1968 cerró el segundo piso por encontrarse muy deteriorado, entre 1983 y 1986 abrió sus puertas nuevamente como mercado, aunque solo se utilizaba la planta baja. Luego en 1992 reabre sus puertas al público.

En 2016 comienza su restauración con el fin de brindar confort y renovar todo lo que se encontraba en mal estado, finalizando este proyecto en el 2020 mismo año en que la plaza cumplía su centenario de vida.

Culto y tradiciones Yorubas en la Plaza de Cuatro Caminos

piedra de Eleguá

En el año 1994 producto a las reparaciones que se llevaban a cabo en el Mercado fue desenterrado en la columna izquierda de la entrada del recinto una figura en piedra de un Eleguá de gran tamaño, otras fuentes confirman que el Eshú se situaba en el centro del patio de dicho lugar.

Se presume que al intentar remover a la representación del orisha ocurrió auto seguido un pequeño derrumbe en su interior, se especula que los responsables sufrieron daños significativos, por lo que se decidió que dicha piedra no sería removida de su lugar.

Cuatro Caminos es el sitio propicio para culminar ceremonias de la Osha, la llamada visita a la Plaza por el Iyawó o yabo al séptimo día de su coronación. También se realizaron desde antaño en sus equinas y entrada otras ceremonias religiosas por sacerdotes de Ifá y santeros mayores y menores.

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