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¿Qué eran los Barracones? Recuerdos de tiempos de barbaries y abusos

Por: Claudia Rodríguez

Barracones en Cuba

En uno de los más atroces crímenes de la humanidad, el proceso esclavista, muchos africanos abandonaron su tierra a la fuerza y se vieron forzados a embarcarse en una penosa travesía por las aguas del mar con un destino incierto.

Eran traídos a América para laborar como esclavos, personas sin derecho y considerados objetos de trabajo.

La trata esclavista hizo que muchos africanos fueran secuestrados y esclavizados, trasladados por conquistadores a otras partes del mundo como Europa y las colonias de América, como parte del comercio de esclavos.

La Trata esclavista en Cuba: historia y patrimonio

Barracones

A Cuba, colonia española, llegaron muchos africanos, fundamentalmente yorubas, a trabajar en las haciendas y sembrados.

Allí, a pesar de los horrores sufridos a manos de sus amos criollos, se afanaron para dejar en todos los lugares esa vasta y bella cultura que hoy se considera una parte especial de las raíces del continente americano.

Uno de los elementos patrimoniales arquitectónicos que hoy permanece como recuerdo de un tiempo de barbarie, de abusos y de falta de libertad, pero también del nacimiento de tradiciones afrocubanas, son los barracones, el lugar donde residían los esclavos cuando su jornada diaria concluía.

Características de los Barracones:

Barracones de esclavos

El Barracón era el único lugar donde podían vivir los esclavos sin molestar a los amos.

Se construía a varios metros de la casa de la familia de forma tal que pudieran ser vigilados, pero que el olor nauseabundo que emanaba de ese lugar sin baños ni cañerías, no afectara a la familia.

Los barracones contaban con varias naves para albergar a los esclavos. Usualmente en la nave principal se encontraba.

  • el cepo,
  • la casa del mayoral y del contra mayoral y
  • otras habitaciones más.

En los cuartos llegaban a vivir cientos de esclavos en condiciones infrahumanas.

Las puertas eran cerradas por una reja que no les permitía la salida a los esclavos después del toque de oración.

Las puertas de entrada, así como las de salida, hacían impenetrable el barracón después del horario de sueño, símbolo de que la construcción era también una prisión de la que solo podían salir con el permiso de sus amos.

Las habitaciones, de una amplitud de alrededor de 4 metros de ancho por 5 metros de largo.

Las utilizaban varios esclavos y sus principales características eran la poca ventilación y el hacinamiento que apenas permitía descansar.

La abolición de la esclavitud y la supervivencia de tradiciones

Después de abolida la esclavitud el Barracón fue utilizado por los propios esclavos liberados, cuando comenzaron a trabajar en las casas y a ganar su sustento como fruto de sus labores.

Allí, quedaron para siempre las huellas de su religión y su cultura, que pasaron poco a poco a formar parte de la identidad cubana.

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