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Dice Ifá que la inteligencia supera a la fuerza: 2 Historias de Otrupon Meyi

Por: Ninette Caren Fernández

Historias Otrupon Meyi

Otrupon Meyi es el odun en que el hombre venció a los osogbos usando la inteligencia.

En este signo nacen las afrentas y la trampa, por lo que es preciso escuchar los consejos de Ifá para no tener que lamentar una equivocación.

El bruñidor venció al tigre en Otrupon Meyi

En el pueblo cercano a la ribera que separaba al monte de la costa vivía un bruñidor que desempeñaba su oficio con mucho profesionalismo y destreza.

Sus compañeros quienes se dedicaban a la misma labor al saberse no tan virtuosos como el antes mencionado, comenzaron a sentir envidia y resentimiento por él, pues lo que no le perdonaban no era la fortuna que con tanto sacrificio había obtenido sino su condición de hombre feliz.

Tanto era el rencor que se encontraba en aumento que los rufianes fueron en búsqueda del tigre para que lo ajusticiara, encargándole a este la tarea de poner fin a sus días a cambio de unas pocas monedas.

Entonces los demás bruñidores pidieron al tigre que se acostara en la puerta del negocio del buen hombre haciéndose el dormido y cuando este menos se lo imaginara se abalanzara sobre él para cumplir su cometido.

Aconteció entonces que el tigre yacía en la puerta del oficio del bruñidor y este desconfiado lejos de darle la espalda buscó una de sus puntiagudas herramientas de hierro, la que le atravesó en el acto, librándose de este modo de una muerte segura.

Tal y como le había predestinado Orumila:

Era preciso tomar la iniciativa antes de ser atacado.

Dice Ifá: La cobardía a veces es sinónimo de inteligencia

Este pataki narra la historia de un hombre que arrastraba sobre la tierra con muchos osogbos de los cuales le había sido posible librarse.

En una ocasión unos fanáticos del pueblo lo retaron a probar su suerte entrando en una casa que desde hacía varios años habitaba Ikú (la muerte).

El hombre al verse atado ante tantas presiones fue a ver a Orunmila el gran adivino para que este lo ayudara a salir adelante.

El oráculo advirtió al hombre la presencia de una entidad sobrenatural que lo rodeaba y la debilidad de la soberbia ante una afrenta, aconsejándole que:

Si tuviese que entrar en una casa sea cual fuere, debía tocar previamente la aldaba de la puerta.

Cuando el hombre llegó a la casa de Ikú encontró la puerta abierta, entonces recordando los consejos del Orisha tocó una y otra vez la aldaba.

El ruido de la aldaba era tan ensordecedor que desde fuera se podían escuchar los gritos de Ikú.

Comprendiendo de este modo lo que le esperaba si entraba, por lo que volteó su espalda y dejó que sus semejantes pensasen lo que quisieran y si de verdad eran tan bravos, pues que entraran ellos.

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