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En Ogbe Otura Obatalá bendijo a la Yagruma ¡Haciendo Ebbó se gana!

Por: Ninette Caren Fernández

Obatalá en Ogbe Otura

En el territorio bélico de África había comenzado en secreto a surgir una revuelta en la que se ambicionaba la cabeza de Obatalá, quien era el gobernante de esa zona.

El rey enterado de los rumores en los que se comprometía su vida fue a visitar a Orunmila, el gran adivino de Ifá para que este lo ayudase a encontrar una solución que resguardase su vida y su corona de las manos del enemigo.

Pataki donde Obatalá temía por su corona y se salva gracias a la palabra de Ifá

Orunmila entonces lanzó su ékuele sobre el tablero saliéndole al rey yoruba la letra Ogbe Otura, signo que le advertía el peligro inminente de las traiciones y la envidia.

Para librarse de los osogbos antes mencionados Obatalá debía realizarse un ebbó donde se requería para su ejecución la presencia de una muestra de su ropa usada y sus zapatos.

Prendas que debía enterrar en el bosque al pie de una Yagruma (especie de árbol) una vez fueran encantadas.

Cuando Obatalá llegó con el ebbó al pie de la Yagruma, el espíritu centinela de Orunmila lo esperaba, llevándolo a lo alto de la planta donde se divisaban las hojas verdes bien hidratadas.

El rey preguntó el porque lo había colocado allí y este le mostró la llegada de sus enemigos entre los árboles.

Cuando estos estuvieron al pie de la Yagruma le preguntaron al espíritu si había visto a Obatalá, a lo que este respondió no saber.

Obatalá otorgó al árbol su bendición en secreto.

Al día siguiente cuando el espíritu centinela de Orunmila volvió a mirar la Yagruma se percató que sus hojas ya no eran tan brillantes por una de sus caras y en su lugar habían tomado un aspecto nacarado y opaco.

Hecho que lo asombró notablemente, por lo que este se dirigió hacia donde estaba el rey para obtener alguna explicación al respecto.

Obatalá le manifestó al espíritu que:

  • Esta era una bendición que había otorgado al árbol por sus servicios, pero para que continuara siendo poderoso debía mantener el suceso en secreto.

Al paso de los meses el espíritu sin quererlo comentó lo ocurrido sobre la Yagruma a una entidad poseedora de sus mismas facultades, quien se encargó de difundir lo sucedido sin medir las consecuencias de sus palabras.

Hecho que la hizo perder su poder y credibilidad ante el mundo yoruba, desterrándola de esta forma a sufrir el rechazo y el olvido por los agravios causados por su falta hacia los secretos del mundo religioso.

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Obatalá en Ogbe Otura
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