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¿Conoces los Orishas de cabecera y mayores del panteón yoruba?

Orishas mayores

La mitología yoruba es rica en trazos de historia que incluyen desde hazañas guerreras hasta amores prohibidos y realeza encandilada. Muchos, son los protagonistas que encabezan las leyendas de la copiosa vertiente yoruba.

Los Orishas, todos divididos por rangos, leyendas y poderes, encarnan las distintas energías de la naturaleza y hoy son objetos de un extraordinario culto sincrético que se comenzó a formar durante el periodo de esclavitud y colonización en América y el Caribe, y es más fuerte que nunca.

La principal figura de la historia yoruba es Olodumare, o Dios Omnipotente, creador del universo y de todo lo que existe en él.

Luego van los Orishas que se dividen en guerreros, de cabecera, mayores y menores, según el grado de espiritualidad, características y poderes.

Veamos ahora los Orishas de cabecera y mayores de la religión yoruba:

Los Orishas Guerreros

Los guerreros yoruba son los primeros que debe recibir cualquier iniciado y solamente pueden ser entregados por los sacerdotes de más alta jerarquía, denominados Oluwos o Babalawos. Estos son los guerreros Orishas:

Eshu-Elegguá, el que abre los caminos:

Elegguá y Eshú es una particular representación en la religión yoruba, de ese constante vínculo entre lo positivo y lo negativo, de la acción-reacción. Es muy controversial este vínculo entre ambos, al punto que se representan como la misma deidad.

Elegguá es un Osha y es la primera protección de un individuo, es el guía, el que tiene la llave para abrir los caminos y está simbolizado por las rocas. Se le coloca detrás de la puerta para proteger la casa y es necesario contar con él en las distintas situaciones de la vida y para las decisiones que se tomen en el hogar. Es dueño de los caminos y del destino de los hombres.

Oggún, el dueño del hierro:

Es el Orisha patrón de los herreros, de las guerras, de la tecnología, de los cirujanos del ejército y de los que trabajan los metales.

Se entrega como el segundo Orisha detrás de Elegguá y junto a él, es dueño de los caminos, así como de los montes, pues es el guerrero que defiende a aquellos que caminan por los senderos de la vida.

Oggún es mensajero directo de Obbatalá y conoce los secretos de los montes. Es el patrón de los herreros y Orisha sumamente poderoso.

Oshosi, el justiciero:

Orisha cazador relacionado con la cárcel, la justicia y defensor de los perseguidos. Es el mismo pensamiento, capaz de trasladarse a cualquier tiempo y lugar para capturar algo.

Se le considera mago y brujo. Su nombre proviene del Yoruba Osóssí «El que trabaja con brujería».  Es dueño del monte y de la caza y camina junto a sus hermanos por los senderos. Es el encargado de proteger a los fugitivos y de dar de comer carne al hambriento. Su flecha siempre hace justicia.

Osun, el vigía de los hombres:

Es mensajero de Olofi, representa la vida misma y encarna la forma de un gallo, es quien avisa que viene en camino el infortunio y la muerte. Es el custodio y vigilante de los creyentes de la religión yoruba, que previene ante todo mal. 

Osun es un orisha mayor, ayudante del adivino Orula para conseguir los poderes de la adivinación y el que vigila la cabeza de los hombres. No debe caer nunca, porque ello anuncia la desgracia.

Orishas de cabecera

Los Oshas de cabecera siempre deben recibirse y se entregan a todos los que hacen la «ceremonia de Kari Osha» comúnmente conocida como “hacerse santo”. Estos son los Orishas de cabecera:

Obbatalá, el escultor del ser humano:

Es el padre de todos los hijos en la tierra, es el creador de los seres humanos y todo lo que habita en el planeta. Rige todas las partes del cuerpo humano, principalmente la cabeza, los pensamientos y la vida humana.

Representa la creación y lo superior pero también la soberbia, la ira y el despotismo. Es paciente y trae inteligencia, paz y calma al mundo.

Para obtener su favor, debemos mostrarle la más alta fe y mucho respeto.

Oshún, la Diosa del amor:

La Dueña del río es un Osha de cabecera y representa la intensidad de los sentimientos y la espiritualidad, la sensualidad humana, el amor y la feminidad.

Es la diosa yoruba del Amor y las aguas dulces y la más bella Orisha del panteón yoruba. Pez dorado que habita en las corrientes, mujer provocativa, diosa del oro y la riqueza.

Esta Orisha protege a las gestantes y las parturientas de todo mal, para que los pequeños en el vientre nazcan sanos y bendecidos y ayuda a los necesitados de prosperidad económica, amor y bondad.

Representa también el rigor religioso y castiga ante falsedades y crímenes, es calamitosa, justiciera y no admite faltas de respeto.  

Shangó, el rey del rayo:

Es el Orisha de la justicia, de los rayos, del trueno y del fuego en el panteón Yoruba. Se le caracteriza como histórico y divino y es dueño de los tambores, del baile y la música. Es un guerrero y luchador incansable, le gusta guerrear y salir siempre victorioso con su hacha poderosa.

Shangó tiene un intenso carácter explosivo y es una persona con gran físico, extremadamente fuerte. Por ello, adora que sus devotos demuestren fortaleza y dignidad ante sus bendiciones. Es viril y disfruta de la vida, de la alegría y la fiesta.

Pero es también un guerrero poderoso que siempre codicia la victoria.

Yemayá, la dueña del mar:

Es la divinidad de las aguas saladas, es vieja como Obatalá, justiciera, bondadosa y tan poderosa como él.

Deidad yoruba de las aguas saladas, de las corrientes y olas de los mares, y la orisha de la maternidad. Está en la naturaleza, en el mar y en las crestas de las olas. Vive en la superficie del océano, desde allí emana una poderosa energía de protección, pero cuando se le ofende es capaz de desbordar las aguas con furia.

Es la madre de todos los hombres que han nacido y representa la fuente de la vida, la fertilidad, el vientre de la mujer, el nacimiento y la maternidad.

Yemayá es la reina del Mar y hermana de Oshún, reina de los ríos, juntas son las dos aguas y gobiernan y rigen el líquido vital del universo. Protege a los marinos y todos aquellos que deciden cruzar el mar, gusta de la alegría de sus devotos.

Oyá, la reina de la centella:

Orisha de tormenta y arcoíris, oscuridad y espíritus, abnegación y guerra. Es la que lucha con su iruke (rabo de caballo) alejando todo lo malo de la tierra, proveedora del oxígeno que respiran los hombres, es tempestad y calma, mediadora entre la vida y la muerte.

Representa junto a sus hermanas Obba y Yewá a las guerreras temerarias, las tres viven en el camposanto recibiendo a los muertos y espíritus. Son poderosas, con sus oscuras energías desatan tempestades. Oyá es dueña del mundo de los muertos y dominadora de vientos.

Orishas Mayores            

Los Orishas mayores representan al «ángel de la guarda» y se coronan en la ceremonia de Kari Osha o “hacerse santo”. Estos son los Orishas Mayores:

Inle, el médico de la Osha:

Representa la pesca y la recolección. Es el Orisha que protege a médicos y pescadores, deidad de la economía extractiva. Patrón de los médicos, peces y dueño del río.

Iroko, Orisha de los deseos buenos y malos:

Orisha de los deseos, ya sean buenos o malos, también es protector del caminante y es el espíritu que vive en la raíz para algunos y para otros en el follaje de la Ceiba, árbol sagrado y ancestral.

Por eso ese árbol no se corta ni se quema y es sagrado para los yorubas. De hecho, para derribar uno de estos benditos árboles centenarios, hay que consultar con un babalawo y pedir el permiso de Iroko.

También es Iroko es uno de los caminos del padre de todos, Obbatalá.

Naná Burukú, abuela de la maldad:

Es la abuela sabia, la gran madre de la maldad y el conocimiento ancestral. Se le atribuye poderosa espiritualidad, en la naturaleza rige en los ojos de agua, las desembocaduras de los ríos, los pantanos y en las lagunas.

Es también, mediadora entre la vida y la muerte, equilibra las energías. Posee un estrecho vínculo con Eggun. Ella es anterior a la llegada de Oduduwá a Ilé Ifé y su alimento es el espíritu de los seres. 

Obba, custodio de las tumbas:

Deidad del río que lleva su nombre y forma junto a Oyá y Yewá, la trilogía de las muerteras. Obbá habita el cementerio y los montes en los que quedan abandonadas las almas.

Es hija de Obatalá y Yembó, hermana de Oyá y Yewá, juntas viven y cuidan el cementerio y la oscuridad de la noche. Representa el amor reprimido y el sacrificio por aquel a quien se ama, además de la eterna fidelidad conyugal. Sus elementos naturales son los lagos y lagunas.

Oduduwá, Señor de nuestro destino:

Orisha de los deseos, se le adjudica la creación del mundo. Es una masa espiritual muy poderosa que no tiene forma ni figura. Representa los misterios y secretos de la muerte, rige una energía superior de gran poder sobre el universo.  

Oduduwá se vale de los espíritus para manifestarse y ayudar a los creyentes con sus grandes poderes.

Olokun, dueño del océano:

Dueño de las profundidades del mar, donde habita y cuida sus tesoros. Es el Orisha que representa los secretos más profundos de la vida y de la muerte y es en extremo poderoso.

Representa el mar en su estado más fiero y por ese poder sobre los océanos y las profundidades ocultas, es una de las deidades más peligrosas y poderosas de la religión yoruba.

Olokun con su energía logra bendecir a sus devotos con Salud y Prosperidad, pues el fondo de los océanos acumula inmensa riqueza.

Orisha Oko, deidad de las cosechas:

Orisha que bendice y hace prosperar el cultivo y la cosecha, es la deidad representativa de las sabanas, tierras y campos cultivados y ayuda y da beneficios a aquellos que las trabajan.

Representa la tierra misma y la vida del trabajo agrícola y los cultivos, por lo que ayuda a las personas proporcionando los medios de sostén y dando los alimentos necesarios para vivir. Es labrador y bendice las cosechas para que el fruto sea abundante y saludable para el consumo humano.

Osain, orisha de la naturaleza:

Sabio, curandero, el que salva con sus hierbas y el Ashé que estas poseen. Conocedor de todas las plantas, animales y minerales. Es también adivino y con todos los conocimientos salva la vida y se fortalece para la guerra. Es médico, dueño y sabio de todos los secretos de la naturaleza y del universo.

Osain es el dueño absoluto del monte, del verde de las plantas y de la vegetación que allí se recoge, conoce cada hierba y su poder y las utiliza para hacer el bien y ayudar en las necesidades. Vive aislado y solo en los montes.

Yewá, dueña de la sepultura:

Representada en la pureza, la castidad, la virginidad y la esterilidad. Vive en el camposanto y lleva los eggún o espíritus de los difuntos a Oyá. Es una de las diosas muerteras y tiene estrecha relación con Eggún. Su poder es majestuoso, desde la oscuridad de la noche guía y protege.

Es la dueña de la sepultura, está entre las tumbas y los muertos y vive dentro del féretro, en el sepulcro. Representa la soledad, la tristeza y la contención de los sentimientos humanos.

Babalú Ayé, dueño de la enfermedad:

Quien controla y provee salud. Es el encargado de sanar todo tipo de enfermedades venéreas y contagiosas como la lepra, la viruela y en general cualquier tipo de pestes. También puede provocar la muerte, es poderoso y muy temido, su energía es capaz de desatar las peores plagas y epidemias.

Se oculta durante el día entre la hiedra, el cundeamor y el coralillo para protegerse del sol. Prefiere salir siempre de noche.

Todos los Orishas, sean mayores o menores, poseen poderosas energías, que permiten el sustento de los hombres en la tierra, son proveedores de aire, alimentos, agua y de toda la energía vital que necesitamos para existir.

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