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¿Cómo Osun frenó la guerra en Ika Iroso? El secreto del Palo Moruro

Osun en Ika Iroso

Obatalá era el rey de la tierra de Ika Iroso, allí existían los negocios ilícitos, los que operaban a espaldas de su soberano.

Elegguá y Oggún quienes eran los hombres de confianza del rey eran los que dirigían la mayor parte del contrabando, mostrándose ante Obatalá reacios a aceptar tal situación en el reino.

El rey que ya estaba cansado de tanta corrupción y desconfiando de todos decidió buscar en el pueblo a alguien que pudiese con honor ayudarlo a descubrir lo que sucedía a sus espaldas.

Pataki donde Osun elimina la corrupción del reinado de Obatalá

Para ese entonces había llegado al pueblo un forastero llamado Osun, quien era reconocido por todos por ser un hombre muy correcto y con principios.

Osun le propuso a Obatalá que le confiara el mando del reino ya que este se encargaría de erradicar las ilegalidades de Ika Iroso.

De este modo Osun comenzó con la investigación, pero antes fue al monte y buscó un tronco de palo Morugo al que consagró para que fuese su bastón en la búsqueda de los traidores.

Con el palo Morugo Osun encuentra a los traidores

Elegguá quien seguía de cerca los pasos de Osun se brindó para ayudar al mismo en su búsqueda, así que ambos se adentraron en el monte.

Al llegar vieron un grupo de hombres que cargaban unas armas, Eshú corrió hacia ellos adelantándose a Osun, espantando a sus secuaces.

Para cuando el nuevo rey llegó, ya todos se habían ido del lugar y solo quedaban sobre el suelo los rastros del contrabando.

En otra ocasión Osun se ingresó en el monte por su cuenta y sorprendió a Elegguá y a Oggún en el contrabando de armas, al enfrentarlos todos salieron huyendo, pero para ese entonces el nuevo rey ya había descubierto la traición.

Este recogió todas las armas y pudo deducir entonces que los súbditos de Obatalá estaban planeando una guerra en su contra.

El Rey Obatalá honra y recompensa la labor de Osun

Eshú y Oggún al verse descubiertos fueron a hablar con Osun para que no los delatara, este accedió a guardarles el secreto a cambio de que disolvieran el contrabando y detuvieran todos los planes de guerra.

Tiempo después el contrabando desapareció y el pueblo empezó a prosperar, Obatalá retomó la corona del reino y le ofreció a Osun que lo ayudase a gobernar.

Este le dijo que con tener su respeto y cariño se daba por bien servido.

Entonces Obatalá decretó que en honor a la labor de Osun, debía realizársele todos los años una ofrenda en el árbol de Moruro, el cual a partir de ese día sería sagrado para los yorubas.

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Osun en Ika Iroso
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