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Crónica 13: Osun, fiel custodio del destino de Rosa María

Osun custodio del destino

«Si quieres una buena vida, mantén tu Osun de pie, porque él es tu espíritu ancestral.»

Apenas había cumplido los trece años y ya un Awó ni Orunmilá (sacerdote yoruba) le había entregado el Osun a Rosa María, a partir de ahí comenzaría el largo camino de una extraordinaria vida.

Tropiezos siempre hay en el camino del tiempo que nos toca vivir, pero parecía que la buena suerte y la felicidad estaban conectadas de a todas con Rosa María, no había una chica más hermosa que ella, no solo por su apariencia, eran los modales, la gracia, la sencillez y el amor para con todos, si alguien era muy querida en cualquier parte, esa era Rosa María, adonde quiera que iba dejaba sembrada una semilla de ternura, y en reciprocidad, la bendecían con pensamientos buenos y deseos positivos. Pero como cada persona tiene su némesis, el de Rosa María sería tan oscuro como la luz que de ella emana.

Se llamaba Francisco, aunque todos le decían Franky, de su misma edad, se enamoró de ella no más la vio y desde ese instante se juró a sí mismo amarla hasta la muerte. Quizás Franky habría sido un buen hombre de no ser por la respuesta de la joven: __ «Lo siento, pero nunca te voy a amar como tú quieres.»__

Aquellas palabras transformaron el pensamiento de Francisco y definieron las bases de su existencia, marcada con una sola intención: destruir la vida de Rosa María.

En cualquier espacio donde estuviese la joven ahí aparecía él, pero cuando intentaba dañar de cualquier forma a Rosa María, la gente acudía a su defensa. A pesar de tantos agravios, la muchacha jamás se mostró molesta ni insultada, al contrario, siempre respondía con el mismo mensaje:

__ «Es mejor llenarse de amor que de odio, el amor llena el alma, el odio vacía el corazón.»__

Los años pasaron y la joven se hizo mujer, encontró su verdadero amor, se casó y tuvo dos preciosos hijos, ¿y Francisco?, ah, ese nunca la dejó atrás: llamadas anónimas, cartas recurrentes, mensajes malignos a su centro de trabajo, cualquier cosa para conseguir llamar la atención de esa mujer que una vez amó y ahora representaba su mayor pesadilla. El resultado seguía siendo el mismo: el esposo más enamorado que antes, ambos leían las cartas juntos y se morían de la risa, en cuanto a los anónimos al trabajo, solo consiguieron llamar más la atención de los superiores que decidieron darle una mejor plaza. La estrategia de Francisco no estaba funcionando, necesitaba con urgencia otra variante y ya sabía dónde encontrarla.

Aquel día, al regresar del trabajo, Rosa María se preparó para las tareas hogareñas, algo intuitivo la hizo ir donde su Osun, el altar estaba limpio y reluciente, de pronto, la copa de metal con un gallo en la cima, que es donde vive su Osun, cayó sin ton ni son, de inmediato la vista se le nubló, un fuerte dolor en el pecho la hizo caer al suelo y perder el conocimiento.

Al despertar estaba en una sala de hospital, su esposo y los dos hijos alrededor de la cama, con un semblante que a las claras reflejaba la gravedad del asunto, el médico confirmó las sospechas:

__ «Es el corazón, necesita un trasplante urgente.»__

El asunto era delicado, pero ella, con esa sonrisa amada, los miró a los tres y preguntó:

__ ¿Volvieron a colocar mi Osun en el altar?... entonces tranquilos que todo se va a solucionar. __

La urgencia hablaba de días, a lo sumo un mes o el final quedaría sentenciado con una lápida a su nombre, pero la confianza de la mujer superaba cualquier tristeza, entonces sucedió el milagro.

__ Tenemos un donante… es compatible… «__

La operación fue un éxito y Rosa María regresó a casa con su familia. El recibimiento en el barrio duró hasta la medianoche, todo el mundo fue a visitarla, todo el mundo menos…

__ ¿Te enteraste Rosa, lo que le pasó a ese desgraciado…?, al muy maldito lo atropelló un camión. __

Hablaban de Francisco, muchos creían había sido cosa de justicia divina, nadie lo lamentaba, pero Rosa María tocaba esos pensamientos con palabras redentoras:

__ Cada ser humano tiene su cachito de buen corazón. __

Y aunque nadie concordaba con aquella afirmación, ella sabía por qué lo decía, con suavidad se tocaba el pecho, sentía el latir de su nuevo corazón y en un susurro expresaba:

__ Gracias Francisco, tu corazón está a buen resguardo. __

«Osun custodia y vigila el destino del buen creyente.»

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