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¡Olofi castiga al egoísta! Esta historia de Ika Ejiogbe nos lo recuerda

Historia Ika Ejiogbe

En tiempos en que el agua escaseaba, el hombre buscaba con afán como hacerse de tan preciado líquido, y el cangrejo era el único ser vivo que poseía tal bien, resguardándolo en el fondo de su cueva.

Mediante el agua el cangrejo obtenía sus ganancias, incluso llegaba a intercambiar otros insumos por una pequeña porción del líquido.

Pataki donde el cangrejo quedó en la ruina por egoísmo

La codorniz quien era el ave de confianza de Oshún vivía en la pobreza, y en una ocasión esta envió a un emisario para pedir agua al cangrejo.

Cuando el enviado llegó al pozo el cangrejo mandó a decir a la codorniz que debía pagar el agua, pero si verdaderamente la necesitaba, debía comprar el pozo completo pues solo así se la vendería. 

Entonces el servidor de la codorniz suplicó al cangrejo que le diera un poco de agua, pues si llegaba a la casa sin esta su madrina se ofendería.

El crustáceo le dijo que el pozo pertenecía a Oggún y que si deseaba el agua se la pidiese a él.

Orula siempre detecta el engaño y la mentira

Con dicha mentira el cangrejo salvó su responsabilidad de negar el agua a la codorniz y partió a su cueva.

Mientras tanto el secretario de la codorniz visitó a Orunmila para que el adivino lo ayudase a persuadir a Oggún.

El oráculo advirtió al consultado la posibilidad de sufrir un engaño y le indicó la realización de un ebbó.

Luego de haber cumplimentado con Ifá el individuo partió de regreso a su casa y por el camino se encontró al majá, a quien preguntó el paradero de Oggún.

Este le pidió a cambio de la información que le diera la gallina que llevaba envuelta en el cartucho del ebbó y ambos cumplieron con lo pactado.

Oggún bendice a todos con el agua y el cangrejo es castigado

El mensajero de la codorniz fue a buscar a Oggún al lugar que el majá le había indicado y en su lugar halló allí a un leproso.

Al ver el estado del enfermo el hombre sintió pena de él y le regaló un ñame.

Y andando un poco más el individuo encontró a Oggún quien venía de las líneas del tren cargando unos hierros a su espalda.

  • Este, al tener al Orisha en frente le preguntó si era dueño del pozo del que el cangrejo se abastecía.
  • Este le contestó que el verdadero dueño era el cangrejo, pero que no se ocupara de esa mentira pues el agua no era solo para él sino para todos los animales.

Entonces Oggún entregó al hombre una güira y le dijo que la tirara frente a su casa.

El hombre al llegar a su casa lanzó la güira y se formó un pozo profundo y caudaloso, y de este se abastecieron los ricos y los pobres.

La codorniz quedó complacida con el regalo de Oggún y al paso del tiempo como castigo, Olofin secó el pozo del cangrejo quien quedó en la ruina por egoísta.

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