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El Chichiricú ¿Artífice del Bien o del Mal en la Religión Yoruba?

Por: Ninette Caren Fernández

Chichiricú

El Chichiricú es una entidad perteneciente al bilongo afro descendiente de las culturas caribeñas.

Se representa con el fenotipo de un hombrecillo negro de facciones grotescas, ojos expresivos y saltones, dedos largos y puntiagudos y mirada hipnotizante.

Este espíritu habita en superficies acuíferas tales como ríos de poco afluente y lagunas.

Lugares de los que se auxilia para asustar y agredir mediante la inmersión forzada a los forasteros que se adentran solos en la espesura del monte.

¿Cuáles son los poderes que representan al Chichiricú?

Entre sus virtudes se encuentra el ser una encarnación sumamente escurridiza, por este motivo y para facilitar su escape el Chichiricú se encuentra desnudo.

Este personaje se describe además presentando una gran desproporción cefálica respecto al resto de su cuerpo.

La fuente de sus poderes yace parcialmente reflejada en los secretos del monte, aunque se cree que a estas entidades se les ha llegado a propiciar inmolaciones de animales, inclusive de humanos en antaño.

Otro de sus platillos predilectos son el aguardiente, el tabaco y todo tipo de alimentos golosos como el boniatillo y la malarrabia.

Las leyendas sobre su figura relatan que causan todo tipo de males entre los que se encuentran:

  • Enfermedades,
  • ceguera,
  • parálisis,
  • terror y
  • maldiciones, destacando especialmente la distorsión del destino.

Son espectros enamoradizos por lo que suelen acosar a las jóvenes bonitas para perturbarlas y alejarles los pretendientes evitando de esta forma que contraigan matrimonio.

Algunas formas de conectar con la energía del Chichiricú:

Una de las formas más populares de contactar con estas entidades se remonta a la noche de San Juan, donde deben ir a su encuentro doce hombres llamados juanes cuando ocurre el paso del Santísimo a las doce de la noche.

Otros afirman que en igual horario dándole doce vueltas a una ceiba en contra de las manecillas del reloj y solo después de haberle ofrecido algún tributo, el Chichiricú aparece para pactar con el ser humano o destruirlo, riesgo que algunas personas desesperadas están dispuestas a correr.

Generalmente el Chichiricú no vive solo, sino que se acompaña de una representación de su mismo género, pero distintiva del sexo femenino.

Estos se relacionan más a menudo con la Regla del Palo Mayombe que con Ifá, debido a sus claras corrientes relacionadas con la lucha de poder y la destrucción.

Debido a su potencialidad maligna, los Chichiricús llegan a ser considerados como espíritus oscuros, pero a diferencias de otras ánimas negativas estos poseen gran desarrollo de sus capacidades y poderes.

Tal es así que el mayombero los utiliza para reforzar el secreto de su prenda y aniquilar a sus enemigos.

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