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¿Cómo obtener prosperidad e inteligencia en la vida? Pataki de Otrupon Meyi

Orishas Otrupon Meyi

Cuando Otrupon Meyi bajó a la tierra, Orunmila realizó adivinación para él aconsejándole que en este nuevo mundo debía aprender lo más que pudiese, pues sus conocimientos en el futuro le salvarían la vida y lo harían merecedor de reconocimientos y prestigio por parte de los Orishas y sus semejantes.

Camino donde Otrupon Meyi se hizo grande y sabio con la bendición de los Orishas

Otrupon Meyi quien era obediente realizó un sacrificio animal a Ifá para agradecerle por sus consejos mediante Orunmila.

Eleguá lo instruyó en el camino de la vida:

Luego de salir de casa de Orunmila el religioso se encontró a Eshú por el camino, a quien pidió que lo instruyera en los caminos de la vida.

El Orisha gustoso le dio muchas explicaciones sobre la vida y al cabo de unos meses Otrupon Meyi se había convertido en la mano derecha de Elegguá.

Oggún le enseñó los secretos de los metales:

Cumpliendo una misión de Eshú, Otrupon Meyi se encontró con Oggún al que pidió que lo enseñara a forjar el hierro.

El Orisha complacido lo enseñó a dominar los metales y con mucha alegría el religioso regresó a su hogar.

Shangó le mostró el poder de la candela:

A la mañana siguiente Otrupon Meyi fue en búsqueda de Shangó, al que pidió que le explicase como dominar la candela y como utilizar los instrumentos musicales y en poco tiempo el hombre se hizo poseedor de estos secretos.

Oshún le regaló el secreto de la felicidad:

Luego pasó por el río y al ver a Oshún siempre alegre, afortunada y sonriente le suplicó que le diera el secreto de la felicidad y la reina africana como era de su agrado reveló a Otrupon Meyi como ser verdaderamente feliz.

Yemayá le brindó el conocimiento de los mares:

Pasaron unos meses y Otrupon Meyi acudió a la casa de Yemayá para que la deidad marina le ayudara a conocer los secretos del océano y esta como se encontraba sola accedió a enseñarle solo a cambio de su compañía.

Olodumare observaba desde el cielo el empeño que Otrupon Meyi ponía en las cosas que hacía y como se esforzaba por prepararse cada día más, por esto facilitaba su camino y desde el anonimato lo ayudaba.

Junto a Oyá Yansa descubrió el poder de los espíritus:

En cierta ocasión el joven se topó con Oyá Yansa, a la que le rogó lo instruyese en el arte de atender debidamente a los espíritus, pues este deseaba obtener su bendición y la deidad con agrado complació su petición.

La paciencia y la humildad se las enseñó Baba Obatalá:

Por último, el hombre acudió a la loma en búsqueda de Obatalá, deidad protectora de todas las cabezas para que este le enseñara cómo ser humilde y paciente y así lo hizo, pues Obatalá lo cubrió con su manto dejando en él muchos de sus conocimientos.

El Supremo Olodumare siempre recompensa nuestro sacrificio

De esta forma Otrupon Meyi se hizo grande y sabio, Olodumare en recompensa por su sacrificio lo hizo próspero y prestigioso y desde la tierra comenzó a inculcar a otros seres humanos lo que había aprendido. 

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