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Hacerse Santo en Cuba: un acto de verdadera fe

Hacerse santo en Cuba

Para hablar de la real e importante significación de la frase “hacerse santo”, debemos remontarnos a los tiempos de la colonia, a la esclavitud de los negros africanos, a los intentos despiadados de cambiar sus creencias y a la mezcla irremediablemente cultural que ello trajo como consecuencia.

Como muy bien describiera el escritor y poeta cubano del siglo XX, Gastón Baquero:

En el Nuevo Mundo convivieron, desde el siglo XVI hasta la fecha y para siempre, tres grupos humanos fundamentales: el de los que estaban allí, el de los que llegaron para quedarse, y el de los que fueron llevados a la fuerza.

Indios, europeos y africanos, se vieron obligados a convivir. Ninguno de los tres grupos volvería a ser el que era, el que puramente era, o indio, o europeo o africano puro.

Insensiblemente todos pasaron a ser otra cosa, otro tipo: el nuevo hombre de allí, el mestizo. Mezcláranse o no sus sangres, se entremezclaban las almas, las palabras, las creencias y supersticiones, las costumbres, los sentimientos…

Queriéndolo o no, entre todos hicieron el mestizaje americano, el hombre nuevo del Nuevo Mundo, que aún están dorándose en el horno.

El sincretismo es la clave de la cubanía y por eso hoy en esta Isla caribeña hay muchos caminos de fe, pues la religión siempre ha estado presente como el elemento de transculturación más fuerte.

Creencias sociales de «hacerse santo«

En Cuba se han profesado muchas creencias, pero la santería, heredera de los preceptos de la cultura yoruba, ya es una plena expresión de cubanía y una marca de identidad y autenticidad.

Por eso hoy es usual hacerse santo en Cuba y vislumbrar personas vestidas completamente de blanco, con elekes (collares) y pulseras y sombrillas para cubrirse del sol y el sereno.

Muchos se llaman entre ellos padrino, madrina o ahijado, o iyawos, o yabós como se les conoce popularmente.

Hacerse santo en Cuba, conlleva pasar por un riguroso proceso de consagración para recibir a los Orishas y llegar a relacionarse con el Ángel de la Guarda (Orisha que lo ampara) pero es una práctica que se ha incrementado con los años en el país.

Hacerse santo, compromiso de fe

Así que la persona vestida de blanco completamente, con los collares, es un iyawó que está pasando un año de prueba para hacerse santero

En ese año se deben cumplir normas como vestir de blanco, no salir por la noche, tener la cabeza cubierta, no mirarse al espejo y evitar los excesos.

Existen muchos motivos por los que un cubano se hace santo, principalmente por salud y fe, casi siempre vinculados a una consulta espiritual con un babalawo, en la que el santo le indica que ya es momento de que se consagre.

Pero debemos hacer énfasis en que este es un acto de verdadera fe y devoción, para el que se debe estar absolutamente preparado, pues contaremos con el apoyo y protección de los Orishas y guías espirituales, pero a ellos también nos deberemos.

Hay normas y rituales que un santero debe respetar a lo largo de su vida, por lo que hacerse santo requiere gran responsabilidad, compromiso y sobre todo respeto.

Hacerse santo en Cuba, un proceso largo y costoso

Debemos saber también, que en Cuba hacerse santo, requiere un análisis económico, pues las consagraciones son caras. Para ellas se necesitan instrumentos, animales, vestimenta, alimentos de todo tipo y otros elementos.

Por eso también se dice que actualmente “hacerse santo” se ha hecho una moda para demostrar una buena posición económica y que algunos padrinos consagran solo para enriquecerse.

Esta situación no es menos cierta, existen muchos babaloshas, iyaloshas, babalawos, Oriates, que se lucran a la hora de poner precios desorbitados para hacer Osha y es una verdadera vergüenza, porque nuestra religión es de amor y de ayuda.

Pero también existen muchos religiosos que llevan por dentro su religión y su corazón sigue intacto y no lucran, no pueden pagar justos por pecadores.

Hacerse santo en Cuba
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